Si buscas qué ver en Petra, prepárate para un plan con sabor a Mallorca de verdad: calles de piedra, una plaza con vida tranquila, historia potente y paradas donde la gastronomía manda sin necesidad de “turistadas”. Petra es de esos pueblos que no compiten por llamar la atención: se deja querer cuando bajas el ritmo, miras detalles y te sientas a comer como se hace aquí, con calma.En esta guía te propongo una ruta muy fácil de seguir para una excursión de un día: qué ver, qué merece la pena parar a mirar, qué probar y cómo adaptar la visita si vienes con niños o en pareja. Y al final tienes una checklist para no olvidarte de lo importante.
Qué ver en Petra en un día: ruta cultural y gastronómica (orden recomendado)
Si quieres una idea clara, sin comerte la cabeza, este orden funciona genial:
- Centro histórico y Plaça de Ramon Llull.
- Museo Casa de Junípero Serra.
- Iglesia parroquial de Sant Pere.
- Mercado semanal o paseo por calles del centro.
- Comida mallorquina.
- Santuari de Bonany.
Ahora lo vemos con detalle.
El centro histórico: Plaça de Ramon Llull y el Petra más auténtico
Empieza por el corazón del pueblo: la Plaça de Ramon Llull. Es el típico lugar donde, en diez minutos, entiendes Petra: terrazas sin prisa, conversación de pueblo, sombra agradecida y ese punto de “aquí se vive bien”. La plaza también es una buena base para orientarte y decidir tu primer paseo corto.
Qué mirar:
- Las fachadas de marès (la piedra típica), con sus imperfecciones bonitas.
- Las persianas mallorquinas y los portales antiguos: Petra tiene detalles que se disfrutan a ritmo lento.
- El “sonido de fondo”: más que un sitio de checklist, es un sitio de ambiente.
Mini plan en pareja: café + paseo sin ruta exacta, solo siguiendo calles tranquilas y volviendo a la plaza.
Mini plan con niños: “reto de detectives”: ¿cuántas puertas antiguas con aldaba distinta encontráis?
Tras las huellas de Junípero Serra: el museo que explica Petra
Uno de los motivos más potentes para venir y que hace a Petra distinta, es su vínculo con Junípero Serra. La visita más directa es el Museo Casa de Junípero Serra, en la casa donde nació.
Lo interesante aquí no es solo “ver cosas”, sino entender cómo era una vivienda tradicional del campesinado del Pla de Mallorca en los siglos XVII y XVIII, y cómo se articula la figura de Serra desde el punto de vista cultural e histórico. En el mismo espacio se ubica el Centro de Estudios Junípero Serra, creado a finales de los años 50.
Consejo práctico: entra con una pregunta en la cabeza.
- “¿Cómo era la vida cotidiana aquí hace 300 años?”
- “¿Qué hace que una figura local se convierta en universal?”
Con niños: dales “misiones” simples.
En pareja: visita slow + dos minutos de silencio en el patio o zonas tranquilas (si están abiertas): Petra se entiende bien en modo pausa.
Nota: los horarios pueden cambiar según temporada; conviene confirmarlos antes de ir.
Iglesia parroquial de Sant Pere: la gran sorpresa (y por qué impresiona)
En un pueblo de tamaño contenido, encontrarte con una iglesia de este calibre descoloca . La Iglesia Parroquial de Sant Pere se fue construyendo durante mucho tiempo: se inició en el siglo XVI (1582) y se terminó ya en el siglo XVIII, lo que ayuda a explicar su escala y presencia.
Qué merece la pena dentro:
- El contraste entre la sencillez exterior y la sensación de amplitud al entrar.
- El juego de luz.
- La idea de “centro de vida”: en pueblos como Petra, la iglesia no era solo edificio; era comunidad.
Plan rápido: entra, recorre una sola nave/capillas sin prisas y sal con una foto mental, no solo con una foto del móvil.
Mercado de Petra: la parada más sabrosa
Si tu visita cae en miércoles, apunta esto: el mercado semanal de Petra se celebra por la mañana (habitualmente de 9:00 a 13:00) en el centro del pueblo, en calles cercanas a las plazas principales.
No es un mercado gigantesco, y precisamente por eso se disfruta: te permite curiosear sin agobio y encontrar productos muy de aquí.
Qué suele merecer la pena:
- Fruta y verdura de temporada.
- Embutido y productos locales para llevarte un recuerdo comestible.
- Algún capricho dulce para la merienda.
Tip para hacerlo redondo: entra al mercado con una mini lista de “cosas que quiero probar”:
- Sobrasada
- Quesos/curados
- Dulces tradicionales (según el puesto)
Dónde comer en Petra: qué pedir para que sepa a Mallorca
Aquí no va de “comer algo y ya”, sino de convertir la comida en parte del plan. Si vas a una mesa mallorquina, hay clásicos que funcionan casi siempre:
Para compartir y acertar:
- Pa amb oli bien hecho, parece simple, pero cuando está bien, lo entiendes).
- Tabla de embutidos locales.
Platos con alma:
- Algún guiso tradicional o plato de cuchara si lo ves.
- Cordero o carne a la brasa si te apetece algo contundente.
Con niños: pide una base sencilla + un “bocado aventura” para probar. Así participan sin frustración.
En pareja: apuesta por sobremesa. Petra no es para comer rápido y salir corriendo.
Santuari de Bonany: el broche de calma y vistas
Si hay un lugar para terminar el día con sensación de “qué bien he hecho esto”, es el Santuari de la Mare de Déu de Bonany, en el puig de Bonany. Su origen se remonta a principios del siglo XVII (1606), y la iglesia actual se levantó ya en el siglo XX (primer tercio), con estética historicista.
Lo más potente aquí no es solo el edificio: es el contexto. El enclave está en un entorno natural amplio, muy del Pla, que regala una mirada panorámica y un silencio que se agradece.
Plan en pareja: parada tranquila, paseo corto por el entorno y un momento “sin pantalla”.
Plan con niños: juego de observación: “¿qué pueblos se ven?”, “¿qué forma tienen los campos?”, “¿cuántos colores distintos encuentras en el paisaje?”
Qué hacer en Petra según tu plan
Si vienes con niños
- Prioriza plaza + museo + algo dulce.
- Visita la iglesia en modo “mirar 3 cosas”.
- Bonany como “premio” final: aire, vistas, descanso.
Si vienes en pareja
- Haz Petra en modo slow: plaza, paseo sin mapa, visita cultural y comida larga.
- Bonus: pregunta por productos locales y llévate uno “para recordar” en casa.
Si buscas pueblos auténticos y tranquilos
- Evita convertirlo en “lista”. Petra se disfruta en detalles.
- Si coincide el mercado, úsalo como excusa para hablar con puestos y descubrir producto local.
Errores comunes al visitar Petra
- Ir con mentalidad de “tachar cosas”: Petra no es un parque temático. Mejor pocas paradas, bien vividas.
- Saltarte el contexto histórico: el museo no es solo “para entendidos”; es la llave para entender el pueblo.
- No mirar la carta con curiosidad: pregunta por el plato del día o especialidad local.
- Pasar por la plaza sin sentarte: cinco minutos de terraza pueden ser la mejor foto del día.
- Dejar Bonany “por si sobra tiempo”: si puedes, úsalo como cierre. Te cambia el ritmo.
Checklist rápida para disfrutar Petra
- Paseo por el centro con calma
- Visita cultural: Museo Casa Junípero Serra
- Entra a Sant Pere
- Si es miércoles: mercado por la mañana
- Comida local
- Cierre con Bonany
- Una compra pequeña de producto local para “llevarte Petra a casa”
Preguntas frecuentes sobre Petra (Mallorca)
¿Qué ver en Petra si solo tengo medio día?
Centro histórico (plaza + paseo), museo de Junípero Serra y una parada gastronómica. Si te queda margen, entra a Sant Pere.
¿Merece la pena el Museo Casa de Junípero Serra?
Sí, especialmente si te interesa entender el Petra “de antes”: la casa tradicional y el contexto histórico están muy bien para situarte.
¿Cuándo es el mercado de Petra?
Normalmente el mercado semanal es los miércoles por la mañana, en el centro del pueblo.
¿Qué tiene de especial la iglesia de Sant Pere?
Su escala y su historia constructiva: empezó en el siglo XVI y se completó siglos después, y eso se nota en la presencia del edificio.
¿Bonany es imprescindible?
Si te gusta terminar el día con vistas y un punto espiritual/calmado, sí. Además tiene historia documentada desde el siglo XVII.
¿Petra es buen plan con niños?
Sí, porque es un pueblo manejable: plaza, paseos cortos, visita cultural “en modo juego” y un cierre en un entorno abierto como Bonany.